
Día de otoño. Lugar? Una plaza desolada por el frio, el manto de hojas caidas movidas por el viento y ella parada frente mio. Quien soy? Un adolescente dando sus primeros pasos en los caminos del amor. Quien es ella? Un angel que ya conocio los desencantos del amor.
Así se presenta el escenario, una declaración de amor seguida de una respuesta propia de una telenovela mexicana, "Yo no soy lo mejor para vos". La verdad es que me sorprende increiblemente como las mujeres encuentran excusas de las más variopintas para rechazarnos por feos; si, es así, y no pongan cara de quinceañeras ultrajadas, nos rechazan por feos, porque si tuvieramos el lomo o la cara de alguno de los actores de hollywood o de valientes, por lo menos sacariamos un "y.... probemos", por más que nuestras neuronas desconozcan totalmente el funcionamiento de la sinapsis. Pero no es ese el tema, lo increible en este caso es la respuesta.
Ella me responde y se calla, como no encontrando mejores palabras para expresarse. Ante el incomodo silencio toma una decisión... Se va. Y yo? yo no encuentro lagrimas en mis ojos, no deseo arrastrarme ante ella, solo me quedo sorprendido. Y los instantes siguientes son raros, mastico su respuesta.
Como recuerdo ese día... volvia a mi casa pensando, luego de analizar mi capacidad de levante que por su puesto ya se divisaban como nulas para el resto de mi vida, tambien analizaba su frase y me preguntaba en que momento habia perdido la capacidad de desidir por mi mismo que era lo que me hacia bien y que no. Es como si entraras en una heladeria a pedir un cuarto de chocolate y banana split y el heladero te diga "no, eso a vos no te va a gustar, mejor te doy sambayon y crema del cielo". En ese instante tuve una epifania.
Y la repuesta llegó, "tengo que buscarme una mina que no decida nada". Y así empece mi camino, tomé las riendas del destino. Pero como reconocer a alguien que no puede decidir nada? Sencillo, si cuando te acercas duda unos instantes en mirarte de arriba a abajo como si fueras la cucaracha mas repugnante que salio de su cocina, o si no sabe si escupirte ahora o un poco mas tarde, ahí tenes una indecisa. Cuesta mucho tiempo de encontrala, ya que tenes que ingresar por esa brecha de corto tiempo en que decide la acción y reacciona, pero yo lo logre y pude salir con una indecisa.
El primer tiempo fue increible, le decidi todo, el gusto del helado, la ropa, que estudiar, que la hacia feliz y que la ponia triste. Le cree una lista de sus peliculas favoritas, por más que el 80% de ellas no las haya visto nunca en su vida. Le decidí un viaje en el extranjero a futuro, hijos y un matrimonio feliz. Una casita en el campo, un departamento en alquiler en capital. Hasta los colectivos que tenia que tomar le decidí.
Pero somos humanos y no nos conformamos con lo simple. Así que un día le decidí una traición. Decidí que Miguel sería el amante con el cual me engañaría, decidí que le surgirían sentimientos profundos y que una pelea, previamente decidida por mi, ella me lo contaría. Y así; yo, con las riendas de dos vidas en mis manos, decidí que decidiera que yo no era la mejor opción para ella. Yo me retiré llorando y sufriendo. Varias veces me arrastre ante ella pidiendo que vuelva, que la perdonaba, pero muy dentro mio decidía que ella no volvería con alguien como yo. Y así, la última vez que la vi, me dijo que por decisión de Miguel se iría a España y que no tratara de ubicarla.
Yo solo gire sobre mis pies, y entre a la primer heladeria. Compre un cuarto de helado y cuando el heladero pregunto que gusto quería, solo conteste "elegí vos!".